El expresidente Ricardo Lagos se refirió al nuevo proceso constituyente para dar camino a la redacción de una nueva Constitución, tras el triunfo del Rechazo en el plebiscito de salida y señaló que se podría utilizar la propuesta emanada desde la Convención Constitucional para acortar los tiempos del proceso.
En una entrevista con el diario El Mercurio, el exmandatario explicó que “como ganó el Rechazo, puedo tomar el texto constitucional y decir esto, esto, esto y esto me parece bien y debe estar en el nuevo texto. Entonces tengo una parte de la Constitución que ya está hecha”.
Sobre la posibilidad de postergar el nuevo proceso, Lagos sostuvo que “puede ser una medida sana”, pero reconoció que “el Presidente Boric ha tenido un problema muy complejo, que no lo ha tenido ningún otro Presidente”.
“Una cosa es hacer una Constitución para que el Gobierno que venga la mantenga y otra cosa es hacerla porque no pudimos hacer a tiempo la que queríamos hacer, porque los cálculos que hicimos eran todos para que la terminara el Presidente Piñera”, expuso.
Además, el exjefe de Estado recordó que “llegó el Covid-19 y nos quitó doscientos y tantos días. Esos son muchos días. Con doscientos y tantos días atrás, usted habría terminado la Constitución con el Presidente Piñera firmándola y el señor Boric con una Constitución flamante para implementar. Bueno, no fue así”.
En este sentido, Lagos manifestó que “es mejor avanzar ahora, porque si avanzamos ahora, está sobre caliente. Están ahí los cinco temas que yo le decía. Tenemos una Constitución que se acaba de rechazar pero en ella hay definiciones valiosas que hay que preservar”.
“Si vamos a discutir en cinco años más, ya nos vamos a olvidar de eso y vamos a partir todo de cero. Pero ahora no es necesario partir de cero. En consecuencia, veamos en qué cosas ambas opciones, el Apruebo y el Rechazo, estaban de acuerdo y ahí tenemos bastante avanzado”, complementó.
Respecto al mecanismo para la redacción de un nuevo texto, el expresidente sostuvo que “la gente ya se acostumbró a la idea de una Convención”, aunque propuso que en paralelo a su elección, un grupo asesor consensuado por los parlamentarios determine “qué artículos de lo que está rechazado vale la pena preservar o qué artículos hay que descartar”.




