El Gobierno inició gestiones con parlamentarios de la oposición para intentar destrabar uno de los puntos más sensibles de su megaproyecto de “Reconstrucción”: la rebaja del impuesto de primera categoría a las empresas, desde el 27% al 23%. La ofensiva apunta a conseguir apoyos fuera del oficialismo, ante la resistencia que la propuesta ha generado en la centroizquierda y en parte de la oposición.
La Moneda ha sostenido conversaciones con diputados y sectores del PPD, la Democracia Cristiana, el Partido Liberal y el Partido de la Gente, en un intento por construir una mayoría que permita viabilizar el proyecto cuando ingrese a tramitación. Entre los nombres que aparecen en las gestiones figuran parlamentarios como Raúl Soto y Carlos Bianchi, además de contactos con dirigentes vinculados al PDG.
El principal nudo sigue siendo la rebaja de impuestos a las empresas. Desde la DC y el PPD han advertido que ese punto constituye una “línea roja”, cuestionando que se priorice un alivio tributario para el sector empresarial sin medidas equivalentes para la clase media y las pequeñas y medianas empresas.
Pese a ello, el Ejecutivo mantiene la rebaja como un eje central de la iniciativa. En el Gobierno sostienen que esa medida es clave para incentivar la inversión, reactivar la economía y fomentar la creación de empleo, por lo que no estaría en sus planes retirarla del proyecto.
Como parte de la estrategia para sumar respaldos, La Moneda evalúa complementar la propuesta con incentivos orientados a las pymes, facilidades para deudas tributarias y otras medidas dirigidas a sectores medios, con el objetivo de reducir la resistencia política que ha encontrado la reforma.
El escenario legislativo, sin embargo, sigue siendo estrecho. Por eso, el Gobierno apuesta a conseguir votos descolgados en la oposición para sacar adelante una de sus principales iniciativas económicas de este inicio de mandato.




