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Alergias otoñales pueden afectar la calidad de vida y extender los síntomas por más meses del año

Con la llegada del otoño, el paisaje cambia: bajan las temperaturas, aparecen las hojas secas y el año comienza a tomar ritmo. Pero junto con este escenario, también emerge un fenómeno menos conocido y muchas veces subestimado, las alergias otoñales.

A diferencia de la primavera, donde el polen es el protagonista indiscutido, en otoño los desencadenantes son distintos, más silenciosos y persistentes. Ácaros del polvo, esporas de moho y la mayor permanencia en espacios cerrados generan un ambiente propicio para que los síntomas alérgicos se mantengan o incluso se intensifiquen en algunas personas.

Según estimaciones de la Organización Mundial de Alergia, las enfermedades de este tipo afectan hoy a cerca del 30% de la población mundial, con una tendencia sostenida al alza, especialmente en zonas urbanas. En el caso de la rinitis alérgica, su prevalencia oscila entre un 10% y un 30% a nivel global, consolidándose como una de las condiciones más frecuentes.

“Existe la percepción de que estos síntomas terminan con la primavera, pero no es así. En otoño, muchas personas continúan con molestias o incluso debutan en esta época, en gran parte por la exposición a factores intradomiciliarios. Aunque no suele asociarse a alergias, esta estación puede presentar manifestaciones más persistentes que pasan desapercibidas si no se identifican a tiempo”, señala el doctor Damián Pronello Broncopulmonar de San José Interclínica.

Uno de los factores que explica este fenómeno es el cambio en los hábitos. “Durante el otoño pasamos más tiempo en interiores, con menor ventilación, lo que favorece la acumulación de polvo y humedad. Esto aumenta la presencia de ácaros y moho, dos de los principales desencadenantes de alergias respiratorias en esta estación”, explica.

Señales confusas

A diferencia de las alergias primaverales, los síntomas otoñales suelen confundirse con resfríos o cuadros virales, lo que retrasa su diagnóstico.

Las alergias otoñales pueden manifestarse con congestión nasal, estornudos, picazón, tos persistente e irritación ocular, comenta el doctor Pronello, quien añade que “a diferencia de los cuadros infecciosos, no suelen acompañarse de fiebre y pueden prolongarse por semanas, lo que permite distinguirlas de infecciones respiratorias. Pero más allá de los síntomas, hay que tener en claro que estas alergias otoñales suelen impactar severamente en la calidad del sueño y el rendimiento escolar o laboral debido a la obstrucción nasal persistente.

Al igual que en otras alergias, el mecanismo es el mismo: el sistema inmune reacciona de forma exagerada frente a sustancias que, en la mayoría de las personas, son inofensivas. “El cuerpo libera histaminas, lo que genera inflamación y los síntomas característicos”, agrega el especialista de San José Interclínica.

En cuanto al tratamiento, existen alternativas eficaces para aliviar los síntomas. “El uso de antihistamínicos y otros fármacos permite mejorar significativamente la calidad de vida, pero siempre deben ser indicados por un profesional. La automedicación puede generar efectos adversos o enmascarar otras patologías”, advierte el doctor Francisco Marino, Director Médico de Los Carrera Interclínica.

Rol clave del ambiente

En otoño, más que evitar el aire libre, el foco está en el control del entorno dentro del hogar. “Ventilar los espacios diariamente, incluso en días fríos, es fundamental para reducir la concentración de alérgenos, así como para disminuir la circulación viral en ambientes cerrados. También se recomienda aspirar con frecuencia, idealmente con equipos que cuenten con filtros de alta eficiencia, capaces de retener ácaros y otras partículas alergénicas, además de lavar la ropa de cama con agua tibia y evitar su acumulación en alfombras, cortinas o peluches”, indica el doctor Marino.

A esto se suma el control de la humedad. “El moho prolifera en ambientes húmedos, por lo que es importante revisar baños, cocinas y espacios poco ventilados. Mantener niveles adecuados de humedad en el hogar puede marcar una gran diferencia en personas alérgicas”, agrega.
Finalmente, el médico de Los Carrera Interclínica enfatiza la importancia de consultar. “Cuando las molestias respiratorias se prolongan o se repiten y más aún cuando se asocian a dificultad respiratoria y fiebre, es importante evaluarlas para diferenciarlas de un cuadro viral o una sobreinfección bacteriana. Un diagnóstico oportuno permite iniciar un tratamiento adecuado y evitar complicaciones, como el desarrollo de asma y el impacto en la calidad de vida asociado a su persistencia”.

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