La Fiscalía de Alto Hospicio obtuvo una condena que, en su conjunto, supera los cinco años de presidio contra un ciudadano venezolano, identificado con las iniciales J.A.G.R., por diversos delitos cometidos en contexto de violencia intrafamiliar en contra de su expareja durante junio y julio de 2025.
Durante el juicio oral, la fiscal María Alejandra Jorquera acreditó que el 16 de junio del año pasado el acusado agredió a la víctima tras una discusión ocurrida en el domicilio de la mujer, quien le había permitido pasar la noche en el inmueble.
Según los antecedentes expuestos en el juicio, la víctima logró escapar junto a sus dos hijas hasta una garita de Carabineros ubicada en el sector de la toma La Mula, donde denunció los hechos y el imputado fue detenido.
Posteriormente, el 27 de julio, y pese a mantener una medida cautelar que le prohibía acercarse a la víctima, el acusado llegó nuevamente al domicilio, la amenazó de muerte y la agredió físicamente, llegando a ahorcarla y golpearla.
Durante el ataque, las dos hijas menores de la víctima intentaron defender a su madre, siendo empujadas por el agresor. Asimismo, un vecino que acudió en auxilio de la mujer fue golpeado con un objeto contundente.
Tras abandonar el lugar, el condenado regresó al domicilio del vecino y efectuó disparos con una pistola de fogueo adaptada, siendo posteriormente detenido por Carabineros, quienes incautaron el arma y las municiones.
En el juicio, la Fiscalía presentó los testimonios de las víctimas, testigos, funcionarios policiales y peritos del Servicio Médico Legal, además de un informe balístico de Carabineros que confirmó que el arma correspondía a una pistola de fogueo calibre 9 milímetros adaptada.
El Tribunal Oral condenó al acusado a 3 años y un día de presidio por porte de arma de fogueo; 541 días por porte ilegal de municiones; 301 días por desacato; 41 días por amenazas simples; dos penas de 41 días por lesiones menos graves; y 60 días por un tercer delito de lesiones menos graves.
Además, se le impuso la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima por un plazo de dos años.




