La Misión Internacional Independiente de la ONU para Venezuela advirtió este miércoles que, luego de la captura de Nicolás Maduro, el aparato represivo del Estado permanece “intacto” en el país caribeño.
La entidad registró una reducción significativa de las detenciones de larga duración y las desapariciones forzadas tras el ataque militar de Estados Unidos del 3 de enero. Posteriormente, las autoridades también excarcelaron a cientos de presos políticos y hubo mayor margen para protestas y reuniones públicas.
Sin embargo, los expertos determinaron que no se han producido las reformas necesarias para garantizar cambios duraderos, ya que siguen vigentes leyes utilizadas para criminalizar la disidencia y las fuerzas de seguridad mantienen esencialmente las mismas estructuras y prácticas.
La Misión documentó además 64 nuevos casos de tortura después del 3 de enero y señala que entre 379 y 500 personas podrían seguir detenidas por motivos políticos.
Los expertos también denunciaron la persistencia de la impunidad, mientras que funcionarios que participaron en graves violaciones continúan ocupando o han sido reasignados a puestos clave.
Tampoco se ha adoptado ninguna medida para desarmar a los colectivos, que han sido una “fuente permanente” de intimidación y violencia a nivel comunitario.
Por último, la Misión pide desmantelar las estructuras represivas, garantizar la independencia judicial y avanzar hacia un proceso de justicia centrado en las víctimas.




