El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, quedó en el centro de la discusión política luego de referirse a su trabajo legislativo y señalar que, si dependiera de él, preferiría no asistir al Congreso.
Durante una actividad con representantes del mundo empresarial, el secretario de Estado sostuvo que considera la gestión de su cartera “tremendamente más importante” y reconoció que existen aspectos de la dinámica política que todavía no logra comprender. Además, manifestó que espera no tener que concurrir más de un día a la semana al Parlamento.
Posteriormente, Arrau aclaró que sus palabras fueron interpretadas “fuera de contexto” y aseguró que continuará asistiendo al Congreso cuando sea necesario.
Los dichos del titular de Seguridad generaron críticas desde la oposición. Los diputados Jorge Brito (FA) y Marcos Ilabaca (PS), junto al senador Iván Flores (DC), cuestionaron las declaraciones y remarcaron la responsabilidad de los ministros en la tramitación legislativa de las iniciativas del Ejecutivo.
Flores profundizó sus cuestionamientos y planteó que existe una descoordinación entre los ministros respecto de la relación que debe mantener el Ejecutivo con el Congreso.
A las críticas se sumó el senador Matías Walker (IND-EVO), quien cuestionó los dichos de Arrau y planteó irónicamente que los parlamentarios podrían relacionarse directamente con la Secretaría General de la Presidencia para evitar al ministro la asistencia al Congreso.
En contraste, desde el oficialismo, los senadores Rojo Edwards (IND) y Arturo Squella (REP) abordaron la controversia. Squella defendió el trabajo del ministro y destacó su despliegue junto a las policías, señalando que, como secretario de Estado, debe compatibilizar esa labor con sus responsabilidades políticas y legislativas.
La controversia ocurre en momentos en que el Ejecutivo necesita alcanzar acuerdos con sectores de oposición para intentar reactivar su reforma constitucional en materia migratoria, que busca ampliar los plazos de detención de extranjeros que mantienen una orden de expulsión.
La iniciativa fue rechazada esta semana en la Cámara de Diputadas y Diputados por apenas un voto. El proyecto obtuvo 88 votos a favor, 28 en contra y 19 abstenciones, cuando requería 89 respaldos para superar el quórum exigido.
Tras el resultado, La Moneda comenzó a evaluar la posibilidad de recurrir al mecanismo constitucional de insistencia, que permitiría llevar la iniciativa al Senado, aunque para continuar su tramitación requeriría reunir un respaldo de dos tercios en esa corporación.
Arrau aclara sus declaraciones
Tras la controversia, Arrau afirmó este jueves que sus declaraciones fueron interpretadas fuera de contexto y aseguró mantener respeto por el trabajo que realiza el Congreso.
El ministro explicó que actualmente puede pasar uno, dos e incluso tres días por semana participando en comisiones parlamentarias y aseguró que seguirá concurriendo cada vez que sea necesario. También indicó que mantiene conversaciones permanentes con diputados y senadores por materias de seguridad y proyectos legislativos.
La discusión coincide con las gestiones que realiza el Ejecutivo para conseguir apoyos en el Senado, tanto para una eventual insistencia de la reforma migratoria como para avanzar en otras iniciativas de su agenda de seguridad.




