Este martes, la familia Oller Alegría descartó tener relación con el Hotel Gavina Costa Mar desde hace más de dos años y solidarizaron con “la preocupación de los trabajadores y proveedores afectados” por la situación actual del icónico hotel cinco estrellas de Iquique.
Tras una reciente publicación de Radio Paulina, titulada “El Gavina se hunde: malos negocios, sueldos impagos y la sombra de una quiebra encubierta”, el grupo familiar emitió un comunicado abordando lo mencionado en la nota de prensa.
En primer lugar, indicaron que “la sociedad Gavina Hotel Limitada (RUT 96.664.060-K) es una estructura jurídica histórica que hoy en día no tiene relación alguna con la operatividad, administración o gestión actual del Hotel Gavina Costa Mar”.
“Tal como fue expresado previamente por doña Constanza Oller Guicharrousse, reiteramos que el hotel aludido dejó de pertenecer a nuestra familia hace más de dos años, por lo que no existe actualmente injerencia, participación ni responsabilidad alguna en su conducción ni en las situaciones descritas”, agregaron.
La familia Oller Alegría reafirmó que “ya no tiene relación alguna con el negocio hotelero en Iquique ni en Arica, habiendo cesado todas nuestras operaciones en el sector”.
Asimismo, solidarizaron con “la preocupación de los trabajadores y proveedores afectados”, enfatizando que “la resolución de estos conflictos recae exclusivamente en los actuales operadores del hotel, quienes son los únicos responsables de sus obligaciones contractuales”.
Por último, destacaron el legado de Juan Oller y Nancy Alegría, quienes “dedicaron su vida al desarrollo de la hotelería en la ciudad, contribuyendo al turismo y al empleo en Iquique, lo que sigue siendo motivo de orgullo para nuestra familia”.
“Reiteramos nuestra disposición a que esta aclaración sea considerada en resguardo de una correcta información hacia la opinión pública”, cierra el comunicado.
El Gavina se hunde: malos negocios, sueldos impagos y la sombra de una quiebra encubierta
Según relataron fuentes internas del recinto de cinco estrellas a Radio Paulina, el icónico hotel acumula meses de remuneraciones adeudadas, cotizaciones previsionales sin enterar y deudas millonarias con proveedores.
Fuentes al interior de la empresa confirman que el deterioro no ocurrió de un día para otro. Fue paulatino, casi silencioso, y comenzó desde el momento en que Hernán Cornejo Rocabado, dueño y gerente general, tomó el control del establecimiento que antes había sido operado exitosamente por otros administradores.
Desde entonces, el personal fue testigo de cómo la calidad del servicio decaía, los insumos escaseaban y los pagos comenzaban a llegar tarde. Lo que en un principio fueron demoras menores, en 2026 se ha convertido en una crisis sistémica que amenaza con colapsar toda la estructura.
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