Por primera vez en casi 40 años, la Unidad de Textiles del Servicio de Lavandería del Hospital de Iquique renovó sus máquinas de coser industriales, un importante avance que fortalecerá la producción interna de insumos clínicos y textiles utilizados diariamente en los distintos servicios y unidades del establecimiento.
La adquisición, gestionada por la Subdirección Administrativa del hospital, considera dos máquinas rectas industriales, una máquina overlock y una colleretera, equipamiento que se suma a la bordadora profesional incorporada recientemente. Esta modernización permitirá optimizar los procesos de confección y reparación de textiles hospitalarios, además de ampliar la capacidad de respuesta frente a requerimientos especializados.
El director del Hospital de Iquique, doctor Aldo Cañete, destacó que esta inversión reconoce el valioso trabajo que realiza la unidad y el impacto que tiene en la atención de los pacientes.
“Esta renovación representa un hito para nuestro hospital, porque fortalece una unidad que cumple una labor silenciosa, pero fundamental para el funcionamiento diario de los servicios clínicos. También es un reconocimiento al compromiso y experiencia de expertas en confección hospitalaria, quienes por más de dos décadas han puesto su talento al servicio de los pacientes y de toda la comunidad hospitalaria”, señaló.
La Unidad de Textiles es responsable de la confección de una amplia variedad de insumos utilizados en áreas de hospitalización, pabellones quirúrgicos y otros servicios clínicos. Entre ellos destacan sábanas, ropa de cama, batas para pacientes, ropa hospitalaria de pabellón, paños quirúrgicos, vendas, sabanillas, toallas, mantas, baberos y almohadas.
Además, desarrolla soluciones textiles especiales para mejorar el manejo y confort de pacientes pediátricos con problemas de movilidad y de pacientes quemados, elaborando diseños adaptados a sus necesidades específicas.
La jefa de la Unidad de Lavandería y Textiles, Lissette Orrego, valoró especialmente el trabajo realizado por las funcionarias Teresa Soto y Carmen Flores, quienes operan este equipamiento y han dedicado gran parte de su vida laboral a esta labor.
“Ellas tienen más de 20 años de experiencia en el hospital, en los cuales, con su dedicación y creatividad, han permitido responder a múltiples necesidades clínicas. Esta renovación era muy esperada y les entregará mejores herramientas para continuar desarrollando un trabajo de enorme valor para nuestros pacientes y equipos de salud”, manifestó.
Entre enero y mayo de este año, la unidad confeccionó 4.600 vendas, 1.300 almohadas, 342 mantas, 336 polar clínicos, 309 baberos, 115 paños quirúrgicos y 90 toallas. Asimismo, realizó labores de confección y reparación de 507 camisas para pacientes y 190 sabanillas, cifras que reflejan la magnitud de su aporte al funcionamiento hospitalario.
Uno de los principales beneficios de mantener esta capacidad productiva dentro del establecimiento es la reducción de tiempos asociados a procesos de compra, licitación y contratación de servicios externos, permitiendo contar oportunamente con insumos esenciales para la atención de los usuarios. A ello se suma el trabajo permanente de reparación y reciclaje de textiles dados de baja, contribuyendo al uso eficiente de los recursos institucionales.
La incorporación de la nueva máquina colleretera abre además la posibilidad de desarrollar nuevos productos especializados, entre ellos vendajes para pacientes quemados y otros elementos personalizados requeridos por la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación, ampliando así la capacidad de innovación y respuesta de la Unidad de Textiles del Hospital de Iquique.




