El viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, afirmó el domingo que las fuerzas armadas de su país están preparándose para una posible agresión militar por parte de Estados Unidos.
“Nuestras fuerzas armadas siempre están preparadas y, de hecho, estos días se están preparando para la posibilidad de una agresión militar”, expresó el político en una entrevista con el programa ‘Meet the Press’ de la cadena NBC News.
“Nuestro país siempre ha estado dispuesto a movilizarse como nación en su conjunto ante una agresión militar. La verdad es que siempre lo vemos como algo muy lejano. No creemos que sea probable, pero seríamos ingenuos si no nos preparáramos”, agregó.
La autoridad recalcó que su país no ve “ninguna justificación” para que tenga lugar una acción militar en Cuba, porque es “pacífico” y no representa “ninguna amenaza” para Estados Unidos.
Sobre el bloqueo petrolero al país caribeño, el viceministro dijo que “es una situación muy grave, y estamos actuando de la forma más proactiva posible para hacer frente a las circunstancias”.
“Esperamos que este boicot no dure y no se mantenga para siempre”, acotó.
El político enfatizó que Cuba “no tiene ningún conflicto” con el país norteamericano y señaló que tienen “la necesidad y el derecho de protegernos, pero estamos dispuestos a sentarnos a dialogar”.
“Estamos abiertos a hacer negocios y a mantener una relación respetuosa que estoy seguro que la mayoría de estadounidenses apoyaría”, añadió.
Cabe mencionar que las tensiones entre Estados Unidos y Cuba se intensificaron tras la captura de Nicolás Maduro, el pasado enero.
En ese contexto, el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, advirtieron entonces de que Cuba podría ser el siguiente país en enfrentarse a una intervención militar estadounidense.
“Si viviera en La Habana y formara parte del Gobierno, estaría preocupado”, declaró Rubio en ese entonces.
Además, Trump aseguró que sería un “honor tomar” el país y poder hacer con la isla lo que quisiera, mientras que el bloqueo petrolero ha elevado a tasas récord los apagones crónicos del país y paralizado casi totalmente el sector estatal, desde hospitales y transporte público hasta fábricas y oficinas públicas.




