La expresidenta Michelle Bachelet realizó su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en el marco de los “diálogos interactivos” organizados por el organismo para conocer a los cuatro candidatos que compiten para ser el próximo secretario general de la institución.
La exmandataria abrió la jornada en una exposición ante los representantes de los 193 países que integran la Asamblea General. En su discurso inaugural, hizo un llamado a “no aceptar la desesperanza” y reconoció estar “muy conmovida por la confianza que han depositado en mí en este momento de peligro y desesperanza”.
“La presión internacional y la solidaridad en el mundo ayudó a restablecer la paz y la democracia en mi patria. Cuando necesitábamos, desesperadamente, la esperanza, el mundo la ofreció. Dieciséis años después, el pueblo de Chile me confió el honor de dirigir nuestra nación con un firme compromiso. Ahora, traigo la experiencia de mi país a esta organización para liderar con esperanza una vez más”, comentó.
La exgobernante centró su discurso en la necesidad de recuperar la esperanza y recordó la ayuda internacional que recibió el país tras el golpe de Estado de 1973. Asimismo, destacó su trayectoria como gobernante de Chile durante dos periodos y su paso como alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU.
“Fui elegida dos veces Presidenta de la República, la primera mujer en este cargo, y fungí dos veces como ministra del Gobierno, en Salud y Defensa. Fui la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada de Derechos Humanos. En casi veinte años de vida pública, tanto en la esfera nacional e internacional, he unido la defensa de los principios humanos con liderazgo realista y práctico. La paz y el desarrollo exigen este equilibrio”, agregó.
En su alocución, Bachelet recalcó la importancia de “recuperar la necesidad urgente del diálogo, porque las deliberaciones y la cooperación multilateral han sido la plataforma funcional sobre la que se construyó esta organización y siguen siendo el puente hacia el futuro”.
En esa línea, se comprometió a potenciar el diálogo y apoyar “una adhesión congruente y total con la Carta de Naciones Unidas”, agregando que “la mejor garantía que puedan tener todos los Estados miembros es la imparcialidad y el fundamento necesario de la confianza”.
La expresidenta chilena también se refirió a la modernización de la ONU, señalando que es uno de los puntos críticos actuales y que debe centrarse en resultados “reales, sostenibles y verificables”.
“Necesitamos unas Naciones Unidas modernas centradas en resultados reales, sostenibles y verificables, como, por ejemplo, eficacia en la gestión, coherencia y un liderazgo de confianza. Veo unas Naciones Unidas que anticipa, previene, crea y une con un objetivo general, servir a los Estados miembros y a sus ciudadanos”, afirmó.
Cabe mencionar que Bachelet llega a esta etapa con el respaldo diplomático de Brasil y México, luego de que el Gobierno del presidente José Antonio Kast retirara su apoyo a su candidatura.




