España sufrió el miércoles una de sus mayores tragedias ferroviarias recientes. Dos trenes de alta velocidad chocaron cerca de Urda, en la provincia de Toledo, con un saldo de al menos 68 fallecidos, 53 hospitalizados y 15 heridos graves.
El accidente ocurrió en el kilómetro 118 de la línea Madrid-Sevilla. Un tren de la empresa AVE de Renfe, que transportaba 397 pasajeros, embistió por detrás a un tren de la empresa privada Iryo, detenido sobre la misma vía con 147 pasajeros.
Las primeras investigaciones indican que una falla en el sistema de señalización obligó a detener varios trenes y pasar al control manual. Posteriormente, se autorizó la reanudación de la circulación, pero uno de los trenes permaneció inmovilizado.
Una de las hipótesis es que el tren AVE recibió una autorización incorrecta para avanzar. Sin embargo, todavía no existe una conclusión oficial sobre las responsabilidades.
La empresa Renfe comunicó que su prioridad es asistir a las víctimas y sus familias y que se encuentra recabando información para determinar el alcance del accidente. Por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, prometió una investigación exhaustiva.
“Vamos a llegar hasta el final y si ha habido negligencias se sabrán, si ha habido fallas en el sistema de seguridad se responderá con contundencia”.
El accidente obligó a suspender la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras los equipos de emergencia continuaban las tareas de rescate y recuperación de víctimas.



