En la localidad de Sotoca, comuna de Huara, se vivió una jornada profundamente significativa para la comunidad con el inicio simbólico de las obras de restauración de la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, monumento histórico que durante años permaneció en estado de deterioro y cuya recuperación ha sido un anhelo sostenido por sus habitantes.
La ceremonia fue encabezada por el gobernador regional de Tarapacá, José Miguel Carvajal, junto al alcalde de Huara, José Bartolo, los consejeros regionales Mauricio Schmidt y Octavio López, además de concejales, dirigentes sociales y vecinos. La actividad estuvo marcada por la espiritualidad y las tradiciones andinas, incluyendo una pawa, el sonido de los Lakitas de Corza, la presencia de imágenes religiosas —Nuestra Señora de la Candelaria, San Pedro y San Pablo—, la bendición del templo y el último toque de la campana antes de su resguardo durante el periodo de obras.
El proyecto, formulado por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y financiado por el Gobierno Regional a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), contempla una inversión superior a los $2.596 millones y un plazo de ejecución de 300 días. La intervención permitirá recuperar íntegramente el templo, que actualmente se encuentra en condición de ruina, con pérdida de techumbre, colapso parcial de muros y severos daños estructurales.
Desde la comunidad valoraron el inicio de las obras como la concreción de una larga espera. “Esto es tan importante emocional y espiritualmente para nosotros. Hay familiares que fallecieron esperando este momento. Varias veces se decía que el proyecto avanzaba, pero siempre surgían dificultades. Hoy vemos que finalmente esto está encaminado”, señaló Flavia León, presidenta de la junta de vecinos de Sotoca.
En la misma línea, el presidente de la Comunidad Indígena Aymara de Sotoca, Rodrigo Herrera, recordó que se trata de una iniciativa impulsada desde hace más de dos décadas. “Este es un proyecto que viene desde el 2004 o 2005 aproximadamente, levantado por distintas dirigentas y dirigentes. Esperamos que pueda estar finalizado en los próximos meses”, indicó.
Durante la actividad, el gobernador José Miguel Carvajal destacó el valor patrimonial y simbólico de la iniciativa. “Este no es solo un proyecto de infraestructura, es un acto de reconocimiento hacia la historia y la identidad del Tamarugal. La Iglesia de Sotoca es parte de la memoria viva de esta comunidad”, afirmó.
Por su parte, el alcalde de Huara, José Bartolo, subrayó el trabajo conjunto que permitió concretar la iniciativa, calificándola como “el comienzo de un bonito proyecto” para la comuna.
En tanto, el consejero regional Mauricio Schmidt, presidente de la Comisión de Cultura del CORE, relevó el impacto que tendrá la restauración en el desarrollo local. “Al patrimonio hay que darle valor. El turismo le da vida a estas inversiones y permite que se mantengan en el tiempo”, sostuvo.
Las obras, iniciadas en enero de 2026 y que actualmente presentan cerca de un 25% de avance, consideran una intervención especializada acorde a su condición de monumento histórico. Entre ellas, destacan demoliciones controladas, refuerzo estructural de muros de adobe y piedra, reposición de elementos colapsados, incorporación de criterios antisísmicos y la reconstrucción del campanario.
Asimismo, se contempla la reutilización de materiales originales, especialmente la piedra existente en el mismo inmueble, con el fin de resguardar su autenticidad arquitectónica.
De acuerdo con antecedentes del Consejo de Monumentos Nacionales, una inscripción permite datar la iglesia en 1774. Sin embargo, estudios posteriores han identificado elementos constructivos que podrían remontarse al siglo XVII, evidenciando su alto valor histórico.
Con cerca de 400 metros cuadrados de superficie, la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria constituye un referente arquitectónico del altiplano y un espacio clave para la vida espiritual y cultural de la comunidad aymara de Sotoca.



