El Gobierno de Bolivia presentó el martes el resultado de una investigación que estableció la existencia de una presunta red de robo y sabotaje de combustible transnacional que operaría en Chile y otros países.
En conferencia de prensa, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, explicó que esta red robaba combustible boliviano en garajes y otros espacios del exterior en una “suerte de venta ilegal” de carburantes. Además, el carburante era adulterado con agua y otros productos, que después llegaba a Bolivia
“Nos duele profundamente que la patria sufra de esta manera. Esto ha sido un intento de sabotaje y de traición a la patria. Esta red delincuencial opera en varios países, no es solo en Bolivia”, dijo.
“Estamos ganando la batalla contra la delincuencia y la corrupción. Cada uno de ellos (…) se irán a la cárcel y en Bolivia vamos a cobrar, no como venganza, sino como justicia, a todos estos que nos han hecho daño. Acabarán en la cárcel y tendrán que devolver lo robado, los vamos a perseguir hasta el final”, advirtió Paz.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, señaló que la investigación fue iniciada debido al “inmenso daño” que se estaba generando al parque automotor boliviano y por los vehículos dañados por combustible de mala calidad.
El secretario de Estado indicó que la investigación llegó a otros países como Chile, Paraguay y Argentina, y presentó videos y fotografías para demostrar el “modus operandi de la red delictiva que tiene su origen en la anterior administración” de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Oviedo aseguró que esta red operaba en Iquique y Arica, donde se extraía combustible de las cisternas para traspasar a camiones más pequeños, que eran “trasladados a garajes particulares para vender el producto, ya sea diésel o gasolina”.
La autoridad boliviana detalló que de los camiones cisternas sacaban entre 700 a 1.000 litros de combustible, que luego eran repuestos con una mezcla de agua sucia y aceite usado. Además esta organización contaba con “surtidores artesanales o caseros”, donde vendían a particulares el combustible robado.
En ese sentido, detalló que, según las primeras investigaciones, se llegó a adulterar 150 millones de litros de combustible que fueron distribuidos en 5 mil cisternas entre octubre de 2025 y marzo de 2026.
El ministro señaló que, asumiendo un promedio de un dólar de precio por litro en Chile, esta red delictiva generó un movimiento de 150 millones de dólares. Además, la organización tendría dos puntos: una donde se origina el delito y otra en Bolivia donde se comercializa el combustible.
Por último, el secretario de Estado señaló que no se tiene detenidos por el momento, pero sí se cuenta con placas de camiones y nombres de empresas.



