El sábado la ministra en visita para causas de derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, dio orden de ingreso al militar en retiro Nelson Haase Mazzei, por su responsabilidad en el homicidio y secuestro del director de prisiones, Littré Quiroga y el cantautor nacional, Víctor Jara.
Haase Mazzei, quien se encontraba prófugo, fue condenado a la pena de 15 años y un día de presidio en su calidad de autor de los homicidios y a 10 años y un día de presidio en su calidad de autor de los secuestros calificados.
El condenado permanecía prófugo al momento de dictarse la orden de ingreso, motivo por el cual se instruyó su búsqueda y captura. Además, el exmilitar se encontraba escondido en una parcela de la comuna de Puyehue, en la región de Los Lagos, 850 kilómetros al sur de Santiago.
La Corte Suprema chilena confirmó en 2023 la sentencia contra Haase Mazzei y otros seis exmilitares por uno de los crímenes más simbólicos de la dictadura de Augusto Pinochet.
Tras conocerse el fallo definitivo, el exuniformado fue uno de los condenados que no se presentó voluntariamente para cumplir la pena. Otro de ellos, Hernán Chacón Soto, se quitó la vida cuando agentes policiales acudieron a notificarle la sentencia, mientras que el autor del disparo final que acabó con la vida de Jara, Pedro Barrientos, fue deportado en 2023 desde Estados Unidos, donde estuvo años oculto.
Homicidios de Víctor Jara y Littré Quiroga
Según acreditó la justicia, el 11 de septiembre de 1973, mismo día del golpe de Estado, Littré Quiroga se presentó ante los militares que lo habían requerido y el día siguiente Víctor Jara fue detenido, junto a otros trabajadores y estudiantes de la Universidad Técnica del Estado. Ambos fueron trasladados hasta el entonces Estadio Chile, hoy llamado Estadio Víctor Jara.
El fallo detalla que ambos detenidos fueron identificados por los militares y sufrieron “en todo su cautiverio, constantes y violentos episodios de agresión física y verbal por parte de los oficiales de Ejército allí presentes”.
“Respecto de Víctor Jara Martínez, las agresiones tuvieron como principal aliciente, la actividad artística, cultural y política del mismo, estrechamente vinculada al recién derrocado gobierno, quien fue sometido a idénticas torturas físicas, siendo los golpes más severos, aquellos que recibió en la región de su rostro y en sus manos, ambas víctimas fueron objeto de patadas, golpes de puño y golpes de culata con armas”, indica el fallo judicial.
“Luego se les dio muerte a ambos, hecho que se produjo a consecuencia de, al menos, 44 y 23 impactos de bala, respectivamente, en todos los casos de calibre 9,23 milímetros, según se precisa en los correspondientes informes de autopsia y pericias balísticas, lo que corresponde al armamento de cargo que era utilizado por los oficiales del Ejército que se encontraban en dicho recinto”, se añade en el texto.
El capitán en retiro del Ejército era el último de los condenados por el crimen de Víctor Jara, ya que permanecía sin ser detenido, por lo que con su captura cumplirá condena por uno de los casos de violación a los derechos humanos más emblemáticos de la dictadura cívico-militar, el cual ha quedado judicialmente cerrado tras la reciente captura del último exmilitar prófugo.



