El domingo el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, comparó al gobierno de Estados Unidos con los nazis y lo acusó de aplicar una “política genocida” contra la isla, que busca “apropiarse de todo el país”.
Las declaraciones las hizo durante un acto político por el 73 aniversario del frustrado asalto al Cuartel Moncada, la primera acción de los revolucionarios que acabaron tomando el poder en 1959.
El mandatario comentó que Cuba no es la primera ni será la última víctima de las políticas de EE. UU. Además, criticó a los funcionarios del Departamento de Estado, comparándolos con redactores de edictos en épocas oscuras, y consideró la presión contra Cuba como “un genocidio fríamente calculado”.
Díaz-Canel dijo que la presión contra Cuba es parte de una campaña de máxima asfixia en la que se combinan el bloqueo petrolero vigente desde enero y varias oleadas de sanciones, incluidas las secundarias.
La política de máxima presión que ejerce Washington sobre la isla ha provocado una caída drástica del turismo y de la entrada de divisas, así como la marcha de numerosas empresas extranjeras.
Las sanciones más recientes, anunciadas el jueves, apuntan precisamente contra el programa de misiones médicas cubanas en el extranjero, una de las principales fuentes de ingresos del país.



