El Consejo de Monumentos Nacionales aprobó la solicitud para declarar Monumento Nacional al Mausoleo Reinas de la Pampa, ubicado en el Cementerio n°3 de Iquique, lugar donde descansan los restos de las jóvenes víctimas del denominado caso del psicópata de Alto Hospicio. La decisión fue calificada como un acto reparatorio del Estado hacia las víctimas y sus familias, tras décadas de abandono, estigmatización y falta de justicia.
La votación contó con la presencia de la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, quien subrayó el carácter simbólico y político de la declaratoria, destacando que durante años las víctimas fueron despojadas incluso de su identidad.
“Durante mucho tiempo las niñas de Alto Hospicio permanecieron sin identidad. Estaban el colegio, los profesores, la comisaría, los tribunales, y aun así se asumió de plano que se habían ido voluntariamente, que ejercían prostitución o que consumían drogas, sin investigar seriamente”, señaló la secretaria de Estado.
La ministra recordó que este caso marcó profundamente a una generación de mujeres en Chile, instalando el miedo al espacio público en los años 90 y 2000, no solo en el norte del país, sino a nivel nacional. Añadió que los avances actuales en materia de investigación de muertes violentas de mujeres han sido posibles gracias a la persistencia de las familias.
En ese sentido, destacó la firma en 2024 del Protocolo para la Investigación de Muertes Violentas de Mujeres, instrumento que busca evitar que prejuicios, sesgos o creencias personales interfieran en las diligencias investigativas, como ocurrió en este caso.
Las víctimas asesinadas entre 1998 y 2000 fueron: Viviana Garay, Katherine Arce, Patricia Palma, Macarena Montecinos, Macarena Sánchez, Laura Sola, Gisela Melgarejo, Angélica Palape, Deisy Castro, Sara Gómez, Graciela Saravia, Ornella Linares, Angélica Lay e Ivone Carrillo, además de la sobreviviente Bárbara N.
Durante años, los relatos sobre sus desapariciones y asesinatos estuvieron marcados por tratamientos discriminatorios, tanto desde algunos medios de comunicación como por parte de autoridades regionales, nacionales y policías, quienes atribuyeron los hechos a supuestos abandonos del hogar o conductas personales, lo que retrasó e impidió una investigación seria y oportuna.
La declaratoria del Mausoleo Reinas de la Pampa como Monumento Nacional busca resguardar la memoria, dignificar a las víctimas y reconocer la responsabilidad del Estado, entendiendo que en las huellas de estas jóvenes también se inscribe la historia social del norte de Chile y las deudas pendientes en materia de derechos humanos y género.
Como señaló la ministra Orellana, este reconocimiento apunta a que otras madres no tengan que enfrentar solas búsquedas marcadas por el abandono institucional, y a que estos crímenes no vuelvan a repetirse ni a ser invisibilizados.



