En medio de un clima de alta tensión, el Presidente Gabriel Boric sostuvo este martes una reunión clave con el mandatario electo, José Antonio Kast, en el Palacio de La Moneda, a solo ocho días del cambio de mando.
La cita, que comenzó a las 08:00 horas, estuvo marcada por la controversia en torno al proyecto de cable submarino con China y las sanciones impuestas por Estados Unidos a tres funcionarios del actual gobierno.
Tras el encuentro, Boric entregó una declaración pública en la que aseguró que su administración actuó con total transparencia y que informó previamente al presidente electo sobre la situación.
El mandatario detalló que el pasado 18 de febrero llamó a Kast para abordar diversos temas de continuidad institucional, entre ellos la Comisión de Verdad sobre abusos en el SENAME, la situación en la macrozona sur, el proceso de empadronamiento de migrantes en situación irregular y el caso del cable chino, que calificó como “geopolíticamente sensible”.
Boric explicó que el 20 de febrero, tras conocerse las sanciones de Estados Unidos —que incluyeron al ministro Juan Carlos Muñoz— intentó comunicarse con Kast desde Rapa Nui, sin éxito.
Según el jefe de Estado, durante la reunión de este martes el presidente electo le exigió retractarse de sus dichos respecto de haber sido informado previamente sobre el caso. “Como eso es falso y no lo voy a hacer, decidió que las siguientes bilaterales no sucedieran”, afirmó Boric.
El mandatario acusó que existe una estrategia para instalar versiones de falta de información o mentiras, lo que calificó como incorrecto. “Le doy mi palabra a los chilenos y chilenas que en todo momento ha existido plena disposición de nuestra administración para que el traspaso sea transparente e impecable”, sostuvo.
Finalmente, Boric aseguró que su gobierno mantendrá la voluntad de diálogo hasta el 11 de marzo, reiterando que las políticas de Estado, especialmente en materia de relaciones internacionales, deben tener continuidad más allá de los cambios de administración.
La reunión ocurre en un contexto de creciente tensión política en la recta final de la transición presidencial.



